05:56 AM
La redacción de este artículo meramente emocional nace de mi inquietud sobre aquellas muestras de amor que para mi sentido común se tornan “excesivas”.
No es por desacreditar esos detalles que los hombres/mujeres tienen con su pareja, es solamente que al apartado lógico y razonable le resulta “curiosa” la forma en la que la gente se engancha de otra al punto de soltar frases por todos lados como: “Eres la mujer de mi vida” / “La niña de mis sueños”.
Tremenda perdición que sufre una persona ante un individuo del genero opuesto, para que simplemente al poco tiempo de estar juntos simplemente muera todo y la persona comience a crear cuadros psicológicos dañinos respecto a su “traición” que le jugo la supuesta realidad. Aquí es cuando entran esas suposiciones de una enfermedad creada por esos fracasos, entra la desconfianza a la vida, la ira y la falsa creencia de estar completamente desatinado con el asunto “amor real, amor verdadero”.
Con esto entramos en asuntos mas psicológicos, en los cuales ya vamos comprendiendo el porque de estos extraños e ilógicos rumbos que toma la mente de cada persona que pasa por estos asuntos; y directamente caemos con el tratado de Dependencia Emocional, a partir de este punto ya todo adquiere cierto “sentido” para ocurrir.
Cuando alguien alberga todos sus objetivos, sueños, anhelos, bienestar emocional, en otra persona, es campo raso para la dependencia emocional. El sentirse bien con la compañía de alguien no es nada dañino, sin embargo, la dicha se acaba en el momento que uno comienza a padecer cierto malestar ante la ausencia de la persona, ahí es cuando entra (moderadamente) la dependencia emocional, el tener que tener a ese “alguien” para estar bien.
En mi experiencia como persona me he encontrado con gente que mantiene una relación solamente por dependencia emocional, y son muchos. Llega un punto en el que la razón y el buen pensar pierde su carril y el estar con alguien se vuelve una adicción. Hay quien se llega a dar cuenta de una situación así en una persona, e inmediatamente llega a preguntarle: “¿Por qué sigues con ella / el?”. A lo que nunca se puede esperar una respuesta coherente o lógica.
No creen pantallas en torno a su pareja, el amor verdadero va mas allá de mil besos al día, de entenderse mientras la ebriedad gobierna, de estar juntos mientras los deseos carnales arden fervientemente.
Lo que uno cree que es amor, realmente no lo es.
Tu mente la interpreta como esposa: “Ella es mi esposa”. Entonces se crea un sueño. Ella está ahí, ¡absolutamente cierto! Tú estás aquí, ¡absolutamente cierto! Y entre ambos ocurre un sueño. Tú la llamas tu esposa, y ella te llama su marido. Ahora existe un sueño entre los dos, y los sueños siempre se convierten en pesadillas. Así que todas las relaciones al final se convierten en pesadillas, porque no puedes tolerar una ilusión durante mucho tiempo. La ilusión es algo temporal; y tarde o temprano tiene que desaparecer. No puede ser eterna, no puede ser permanente.
Amas a una mujer y se crea un sueño. Pero ¿cuánto puede durar un sueño? En el momento que se acaba la luna de miel, el sueño se ha acabado; aun antes. ¿Qué harás entonces? Entonces fingirás, porque ahora eres un esclavo de tus propias promesas. Fingirás que todavía amas. Todavía seguirás fingiendo: “Que hermosa eres”; seguirás fingiendo: “No existe nadie como tú”.
Pero ahora todo será fingido. Y cuando finges, cuando el sueño se ha roto y todavía continúas con el sueño, el sueño se vuelve una carga, y muy pesada. Por eso vives con tanto sufrimiento.
El sufrimiento no es otra cosa que sueños rotos, ilusiones rotas, apariencias. Pero has invertido tanto en ellos que no puedes ver la verdad: que eran sueños desde el principio. Y en vez de ver la verdad echarás la culpa al otro. Dirás: “Esta mujer me ha engañado”, “No era tan buena como aparentaba ser”, “Me ha engañado”, “No me mostró su verdadera realidad”. Y no te darás cuenta de que esa no es en absoluto la cuestión. Tú fuiste quien creó un sueño en torno a ella, y debido a ese sueño no pudiste ver la realidad. Ella también estaba creando un sueño en torno a ti.
Así que siempre que dos personas se enamoran, no hay dos personas sino cuatro: el amante, el amado y, entre estos dos, el amado creado por la mente del amante y el amante creado por la mente del amado. Estos dos últimos son sueños, estos dos van cambiando.
Tarde o temprano, cuando el sueño se rompa, serás dos no cuatro. Siempre que seas dos habrá dificultades. Entonces te gustaría volcar la responsabilidad en el otro: “Es por el otro”. Y de nuevo vuelves a no darte cuenta de la cuestión. Esto quiere decir que crearás el mismo sueño en torno a otra mujer, porque pensarás: “Esta mujer no me va a engañar, y además ahora soy más listo”.
La inseguridad, ignorancia, y demás factores psicológicos nos vuelven presas fáciles de nuestra propia mente. La dependencia emocional y las abruptas y/o garrafales decepciones amorosas son ocasionadas por lo anterior: y la gente sufre, llora y se revuelca, no sin antes comprender que el sueño comenzó por la mente, por un amor condicionado a lo que se recibe.
En lo personal yo sigo vagando por la vida notando lo curioso que se dan las relaciones afectivas, sigo con la esperanza de que la gente se encuentre con Amor Verdadero y por que no quizás yo también.
En resumidas cuentas estoy cagado xD!
Salu2